Los barrios y periferias de las ciudades: reseña de un coloquio en “Investigaciones Geográficas”

El pasado 22 y 23 de noviembre de 2011 tuvo lugar un coloquio, organizado por la Dirección de Estudios Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia, con el tema de Barrios y periferia en las ciudades americanas (siglos XVIII-XXI). Varios especialistas de diferentes instituciones presentaron ponencias de gran interés, que muestran la perdurable  atracción de la historia de los barrios, las diversas posibilidades de aproximación al tema y los muchos aspectos que aun merecen discusión y detenido estudio.

Acaba ahora de aparecer una reseña de Raquel Urroz sobre esta reunión (en Investigaciones Geográficasboletín del Instituto de Geografía de la UNAM, no. 77). La autora da cuenta de las presentaciones, pero también introduce una visión de conjunto y un breve estado de la cuestión, muy digno de cuidadosa lectura.  Comenta, por ejemplo, que

Reflexionar en las continuidades y rupturas a lo largo de los tiempos evitando ser tajantes en nuestra propia idea del espacio. Es decir, aunque el sistema colonial reestructura el territorio en su afán por controlarlo –ya sea a través de un padrón de tributarios, de organizaciones parroquiales, etc.–, muchas veces no desplazó del todo los linajes, las herencias, las concesiones y todos aquellos elementos que redistribuyen el espacio, también, permitiendo la subsistencia de ciertas estructuras territoriales ancestrales

Varias obras de referencia, al final del texto, pueden ser asimismo de utilidad para el lector interesado en ahondar en estos temas.

Teresa Lozano Armendares: Las comunidades domésticas de indios de la capital novohispana, siglo XVIII

Después de la conquista, al hacerse la traza de la ciudad de México, se pretendió que sólo los españoles vivieran dentro de la misma y que los indios lo hicieran en las parcialidades de San Juan Tenochtitlan y Santiago Tlatelolco. Sin embargo, para el siglo XVIII los límites de la traza habían sido ampliamente rebasados, los indios vivían en toda la ciudad y los españoles y mestizos se habían establecido en muchos de los barrios que rodeaban la capital. ¿Cómo conocer con precisión su forma de vida, su integración familiar, sus hábitos y prácticas sociales? Para obtener una respuesta, este artículo utiliza series de documentos ordenados cronológicamente y con información homogénea, esto es, comparable entre sí a lo largo de la serie. Estos datos, por otro lado, no se limitan a frías cifras estadísticas, sino que, además, tienen una riqueza histórica que nos permite conocer la vida cotidiana de quienes habitaban en la capital novohispana.

Rebeca López Mora: Entre dos mundos: los indios de los barrios de la ciudad de México, 1550-1600

E n este artículo se hace referencia a los indios de la ciudad de México que pertenecieron a la segunda generación después de la conquista. Si bien el sistema español impuso nuevos parámetros, estos indios no dejaron de lado su herencia prehispánica, dando lugar a una serie de traspasos, adaptaciones y transformaciones de conceptos y cultura que se reflejaron en su vida cotidiana. Para ilustrar el dominio que tuvieron de los dos mundos, se habla de la adaptación en los conceptos de la tenencia de la tierra, que pasa de la posesión a la propiedad, y de cómo sus argumentaciones tenían como base el valor de uso y de cambio de la tierra hacia mediados del siglo XVI. Asimismo, se observa cómo los litigios por tierras aprovecharon las pinturas en una adaptación con fines reivindicatorios en conflictos por la tenencia de la tierra.

Los indios también transitaron entre los dos mundos en el marco de la jurisdicción, ya que recurrieron a sus autoridades de república así como a las españolas, dependiendo de sus propias conveniencias. En este trabajo se pondera que la convivencia entre españoles e indios fue mucho más estrecha de lo que se ha creído, y como muestra se habla de la presencia de no indios dentro de los barrios desde épocas tempranas. En fin, esta investigación presenta a indios coloniales de la segunda mitad del siglo XVI con un gran dominio de los dos mundos, y de cómo esta aculturación los llevó a tener manifestaciones muy activas cuando sintieron vulnerados sus derechos ancestrales.

Carlos Paredes Martínez, Convivencia y conflictos: la ciudad de Valladolid y sus barrios de indios, 1541-1809

L os barrios de indios de la ciudad de Valladolid de Michoacán (hoy Morelia), se establecieron desde la fundación de la misma en el año de 1541. Desde entonces y hasta el final de la época virreinal, la población indígena tuvo su propio desarrollo, conviviendo con los españoles y otros grupos ahí establecidos, interactuando y mezclándose biológica y culturalmente como integrantes de un espacio urbano.

La Nueva Ciudad de Michoacán (después Valladolid), tratándose de un asentamiento de nueva creación a cargo de los españoles, con objetivos y proyectos específicos en función de estos y con el apoyo de los primeros virreyes, representa desde su fundación un experimento oficial de concentración indígena, en espacios apartados de los centros políticamente reconocidos (Tzintzuntzan y Pátzcuaro), donde además se llevaron pobladores nahuas de diversas partes de Mesoamérica, a fin de apuntalar el asentamiento y después se hicieron congregaciones de indios tarascos del entorno, cuando la ciudad no se consolidaba y requería de la mano de obra y el esfuerzo de la población indígena.

En este trabajo se hace una caracterización de la población indígena que habitó la ciudad de Valladolid durante más de dos siglos, determinando sus obligaciones tributarias y de servicio, así como las formas de organización social y política en torno a los “barrios de indios”, a la manera de los cabildos y repúblicas de indios de los pueblos tradicionales que rodeaban la ciudad. Se hace un seguimiento de los distintos barrios con que contó la ciudad en distintas épocas, así como la interrelación, unas veces pacífica, otras conflictivas con los distintos grupos étnicos y sociales que habitaron el espacio urbano.

Gibran I.I. Bautista y Lugo, Los indios y la rebelión de 1624 en la ciudad de México

“¡Muera el mal gobierno! ¡Muera el hereje excomulgado!

“Viva la fe de Cristo!”

Así gritaban miles de rebeldes contra el virrey, mientras apedreaban y prendían fuego al palacio real de la ciudad de México, el lunes 15 de enero de 1624.

Desde muy temprano, los principales funcionarios virreinales fueron perseguidos por decenas de jóvenes unidos con marchantes, pequeños vendedores de la plaza mayor y trabajadores de la construcción de la catedral, la mayoría de ellos indios, habitantes de los barrios de la ciudad. Durante el día y hasta entrada la noche, diversos contingentes rebeldes multiplicaron los ataques contra el palacio real y las casas de algunos funcionarios con piedras, arcabuces y fuego, quemaron la puerta principal, liberaron los presos de la cárcel de corte y lograron tomar el edificio. Al parecer, la ciudad volvió a la tranquilidad con el retorno del arzobispo Juan Pérez de la Serna quien partía al destierro, obligado por el virrey, cuando estalló la rebelión.

Aunque los hechos han sido explicados como resultado del conflicto entre el virrey y el arzobispo, lo cierto es que el desafortunado paso de Diego Carrillo de Mendoza y Pimentel, marqués de Gelves, por el gobierno del virreinato más grande de la monarquía española, fue interrumpido por un movimiento popular de la capital, en el que participaron mayoritariamente indios.

Esta nota es parte de una investigación del autor que aparecerá publicada próximamente en el libro, Los indios y las ciudades de Nueva España

<!–[if !mso]> <! st1\:*{behavior:url(#ieooui) } –>  

Los indios y la rebelión de 1624 en la ciudad de México

“¡Muera el mal gobierno! ¡Muera el hereje excomulgado!

“Viva la fe de Cristo!”

Así gritaban miles de rebeldes contra el virrey, mientras apedreaban y prendían fuego al palacio real de la ciudad de México, el lunes 15 de enero de 1624.

Desde muy temprano, los principales funcionarios virreinales fueron perseguidos por decenas de jóvenes unidos con marchantes, pequeños vendedores de la plaza mayor y trabajadores de la construcción de la catedral, la mayoría de ellos indios, habitantes de los barrios de la ciudad. Durante el día y hasta entrada la noche, diversos contingentes rebeldes multiplicaron los ataques contra el palacio real y las casas de algunos funcionarios con piedras, arcabuces y fuego, quemaron la puerta principal, liberaron los presos de la cárcel de corte y lograron tomar el edificio. Al parecer, la ciudad volvió a la tranquilidad con el retorno del arzobispo Juan Pérez de la Se

Los indios y la rebelión de 1624 en la ciudad de México

“¡Muera el mal gobierno! ¡Muera el hereje excomulgado!

“Viva la fe de Cristo!”

Así gritaban miles de rebeldes contra el virrey, mientras apedreaban y prendían fuego al palacio real de la ciudad de México, el lunes 15 de enero de 1624.

Desde muy temprano, los principales funcionarios virreinales fueron perseguidos por decenas de jóvenes unidos con marchantes, pequeños vendedores de la plaza mayor y trabajadores de la construcción de la catedral, la mayoría de ellos indios, habitantes de los barrios de la ciudad. Durante el día y hasta entrada la noche, diversos contingentes rebeldes multiplicaron los ataques contra el palacio real y las casas de algunos funcionarios con piedras, arcabuces y fuego, quemaron la puerta principal, liberaron los presos de la cárcel de corte y lograron tomar el edificio. Al parecer, la ciudad volvió a la tranquilidad con el retorno del arzobispo Juan Pérez de la Serna quien partía al destierro, obligado por el virrey, cuando estalló la rebelión.

Aunque los hechos han sido explicados como resultado del conflicto entre el virrey y el arzobispo, lo cierto es que el desafortunado paso de Diego Carrillo de Mendoza y Pimentel, marqués de Gelves, por el gobierno del virreinato más grande de la monarquía española, fue interrumpido por un movimiento popular de la capital, en el que participaron mayoritariamente indios.

Gibran Bautista y Lugo

rna quien partía al destierro, obligado por el virrey, cuando estalló la rebelión.

Aunque los hechos han sido explicados como resultado del conflicto entre el virrey y el arzobispo, lo cierto es que el desafortunado paso de Diego Carrillo de Mendoza y Pimentel, marqués de Gelves, por el gobierno del virreinato más grande de la monarquía española, fue interrumpido por un movimiento popular de la capital, en el que participaron mayoritariamente indios.

Gibran Bautista y Lugo

Esta nota es parte de una investigación del autor sobre “Los indios y la rebelión de 1624 en la ciudad de México “, que aparecerá publicada próximamente en el libro, Los indios y las ciudades de Nueva España, coordinado por el doctor Felipe Castro Gutiérrez.

Felipe Castro Gutiérrez: El origen y la conformación de los barrios de indios

U no de los problemas de la investigación sobre la sociedad indígena colonial es que las fuentes nos predisponen a poner nuestra atención en el pueblo o “república” de indios. Esto puede llevarnos hacia una visión muy general e institucional y a no tomar en cuenta que, para el común de los indios, el acceso a la tierra, a solares para edificar casas, al agua, a los derechos de mercado, estaba determinado por la adscripción a un barrio. Lo mismo puede decirse de la manera concreta de exigir y cumplir con las obligaciones, como el servicio personal obligatorio, el pago de tributo y otras contribuciones.

Por otro lado, más que un espacio geográfico o institucional, el barrio era una densa red de parentescos, amistades y enemistades. Todos conocían a todos, y cuando no era así podía seguirse una complicada línea de filiación personal, que pasaba por la familia extensa, los compadrazgos, el oficio y las amistades. Existía asimismo en los barrios lo que podríamos llamar una moralidad local, normas de convivencia socialmente obligatorias y sanciones formales e informales contra quienes no cumplían con las obligaciones comunitarias, no mostraban el debido respeto a los mayores o acudían ante la autoridad española por asuntos que debían resolverse localmente.

La ciudad de México en 1629

La ciudad de México en 1629

Es probable que estas características den razón de la perdurabilidad de los barrios, y de su capacidad para adaptarse a los cambios históricos. Es interesante observar que aunque las antiguas repúblicas de indios desaparecieron, sus barrios frecuentemente mantuvieron una vigorosa identidad particular que llega hasta nuestros días. Hay muchas y buenas razones, por tanto, para prestarles más atención. Este trabajo se dedica, precisamente, a reconstruir el origen,  poblamiento, gobierno, administración parroquial y posesión de las tierras de los barrios de indios ubicados en las ciudades y villas españolas.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.